¿Pensabas que las Pringles eran solo papas fritas con onda? ¡Error! Su forma de paraboloide hiperbólico (sí, esa curva cool con ecuación z = y² – x²) es puro genio matemático. Esta vibra geométrica no solo las hace súper instagrameables, sino que permite apilarlas como piezas de Tetris en su tubo, manteniéndolas enteras y crujientes. Además, el diseño reparte el sabor de manera épica, para que cada mordisco sea una explosión de sabor.

Tardaron dos años en perfeccionar esta joya del snack, mezclando mates e ingeniería como si fuera una receta viral. No es solo una papa, es una masterclass de estilo y funcionalidad. Así que la próxima vez que saques una Pringle, échale un ojo: estás a punto de comerte una obra maestra que combina ciencia y puro flow.

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