Ok, real: hay escenas que marcan a una generación… y luego está esa de One Tree Hill. Sí, la del perro que se come el corazón. Literal. Y obvio, Chad Michael Murray todavía no supera el caos.

Chad recordó entre risas y trauma el momento más memeado de su carrera. “Recuerdo que supliqué, pero supliqué de verdad, que no me metieran en esa escena. Les decía: ‘No hay necesidad de que Lucas esté ahí, esto es horrible’. Pero bueno… ahí estuve”, confesó.

La escena es tan icónica como absurda: el papá de Lucas, Dan (Paul Johansson), está a punto de recibir un trasplante de corazón, cuando de pronto el paramédico deja caer el órgano… ¡y un golden retriever high por haber comido brownies con marihuana se lo traga frente a todos! O sea, peak drama y cero lógica.

Chad lo contó con toda la ironía del mundo: “El perro había comido marihuana, sus dueños lo llevan al hospital en lugar del veterinario, los doctores lo dejan ahí chilling, el paramédico entra con el corazón en una hielera abierta, el perro tiene una correa kilométrica y pum… el corazón acaba en el suelo. Todo tenía que salir mal al mismo tiempo”.

Según el creador de la serie, Mark Schwahn, la idea era que Dan no tuviera una redención “tan fácil”. Pues lo consiguió… pero de una forma extra.

Hoy, Chad se ríe del asunto y acepta su lugar en el hall of fame de los memes más épicos del internet. Porque seamos honestos, si en tu serie un perro drogado se come un corazón en pleno hospital, ya dejaste una huella imposible de borrar en la cultura pop.

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