Michael B. Jordan está en su peak profesional, pero lejos de vender la idea del actor invencible, decidió hablar claro y sin pose. El actor, que suena fuerte rumbo al Oscar por Sinners, confesó que interpretar a Erik Killmonger en Black Panther y Black Panther: Wakanda Forever le pegó más profundo de lo que muchos imaginan, al grado de necesitar terapia para soltar al personaje y volver a sí mismo.

Jordan contó que después de encarnar al antagonista más icónico del MCU, tuvo que aprender a “descomprimirse” emocionalmente. Meterse en la piel de Killmonger, un ex Navy SEAL con ideales complejos, rabia contenida y una causa que no es totalmente incorrecta, lo llevó a un proceso de autodescubrimiento que empezó en el consultorio. Y sí, lo dijo tal cual: pedir ayuda no es debilidad, es madurez.

Para Michael, la experiencia fue un antes y un después. Lo que arrancó como una charla para procesar un personaje terminó convirtiéndose en una reflexión mucho más grande sobre la importancia de hablar, especialmente entre hombres. Sin drama y sin pena, dejó claro que ir a terapia lo ayudó a ser mejor comunicador y una persona más equilibrada, por dentro y por fuera. Básicamente, glow up emocional.

Parte del impacto viene de lo intenso del rol. Killmonger no es el villano clásico de capa negra y risa malvada; es un personaje gris, con dolor real y motivaciones que incomodan porque tienen sentido. Jordan siempre ha dicho que interpretar a un antagonista le permitió soltarse más, romper reglas morales y divertirse desde otro lugar. Menos corrección, más libertad creativa. Y eso, según él, fue totalmente dope.

El resultado fue histórico. Su actuación fue tan potente que redefinió lo que significa ser “el malo” en una película de superhéroes. Llegaron las ovaciones, las nominaciones y los premios, desde los Critics Choice hasta los Teen Choice y los NAACP Image Awards. Killmonger se volvió un referente cultural, y Michael B. Jordan, un actor que no solo actúa fuerte, sino que también se cuestiona y evoluciona.

Hoy, mientras sigue subiendo de nivel en Hollywood, Jordan deja un mensaje que conecta directo con la generación actual: cuidar la salud mental es parte del éxito. Ser vulnerable también es cool. Y sí, pedir ayuda cuando la necesitas es, literalmente, power move.

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