Olvídate del technicolor, los munchkins cute y la vibra de cuento antes de dormir, porque Gale: Yellow Brick Road llega a romperte la infancia sin pedir permiso. El nuevo tráiler del filme de terror inspirado en El Mago de Oz deja clarísimo que ya no estamos en Kansas… y tampoco en un lugar seguro.
La historia gira en torno a Emily Gale, interpretada por Chloë Crump, la nieta de Dorothy Gale, quien ahora es una abuela marcada por un pasado que nunca se fue. Emily comienza a tener visiones del mundo fantástico que su abuela describía hace décadas, aunque siempre le dijeron que Oz era solo un cuento exagerado nacido después del famoso tornado. Spoiler: no lo era.
Mientras su mamá insiste en que todo eso es pura locura familiar, Oz sigue apareciendo sin pedir permiso. Voces en el viento, sombras que se mueven solas y el icónico camino amarillo convertido en un lugar lodoso y creepy dejan claro que algo muy oscuro despertó. Emily lo dice sin rodeos: lo que empezó con su abuela, va a terminar con ella.

El tráiler es un mood completo de pesadilla: un espantapájaros en llamas, cuervos invadiendo el cielo, Dorothy desesperada tratando de escapar y un Hombre de Hojalata que ya no inspira ternura, sino pánico total. Todo se siente más real, más roto, más intenso.
Los creadores no están improvisando. Según el productor Dane Petrali, esta versión se clava en los temas oscuros que ya estaban escondidos en las novelas originales de L. Frank Baum, pero que nunca se habían explorado en serio. Aquí Oz no es fantasía cute, es un lugar marcado por el deterioro, la memoria y las heridas emocionales que no sanan.
El director Daniel Alexander, quien ya había coqueteado con este universo en un corto previo, expandió la historia para convertirla en una experiencia mucho más inmersiva. Y ojo, porque Gale: Yellow Brick Road es apenas el primer capítulo de una trilogía que promete seguir destapando los secretos más retorcidos de Oz.

Conclusión: si creías que Oz era solo nostalgia y canciones pegajosas, prepárate para cambiar de opinión. El camino amarillo volvió, pero ahora es oscuro, incómodo y cero friendly. Y sí, todos queremos verlo.






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