El universo Bad Bunny anda low key pero tenso. El ícono global del reggaetón enfrenta una nueva demanda por 16 millones de dólares que ya está dando de qué hablar en la industria y en redes. Una mujer asegura que su voz fue usada sin permiso en dos canciones clave del conejo malo, y el chisme legal está todo menos tranquilo.

La demanda señala que Tainaly Y. Serrano Rivera afirma que su voz fue sampleada sin su consentimiento en “Solo de Mi”, tema lanzado en 2018, y nuevamente en “EoO”, incluido en el álbum 2025 Debí Tirar Más Fotos. Según la acusación, su frase fue grabada por Rivera en 2018, supuestamente a petición de Roberto J. Rosado, aka La Paciencia, productor de confianza del artista.

El plot twist es que Rivera asegura que nunca firmó contrato, licencia ni autorización alguna para que su voz fuera utilizada con fines comerciales o publicitarios. O sea, cero permiso, cero heads up. Aún así, la frase se volvió parte del ADN del proyecto: suena en conciertos, aparece en merch y es coreada como mantra por los fans.

Ahora, Rivera exige 16 millones de dólares a Bad Bunny y a su sello Rimas Entertainment por presunta violación a sus derechos de privacidad y de imagen. El caso pone sobre la mesa un tema delicado pero muy real en la música urbana: los samples, las colaboraciones informales y los límites legales cuando algo se vuelve un hit global.

Por ahora, Benito no ha dado postura pública, pero el drama ya está servido. Mientras tanto, el perreo sigue, pero con abogados de por medio y el spotlight más intenso que nunca. Porque si algo queda claro es que, incluso en la cima, nadie está a prueba de demandas.

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