POV: Era ombligo de semana, pensabas quedarte en casa haciendo doomscrolling, pero los que decidimos caerle a la Roma Norte fuimos testigos de cómo se hace historia en la pista.
Si tu feed de TikTok e Insta Stories no se inundó la noche del miércoles 29 de abril con videos de gente dándolo todo en TONAL, lamento decirte que necesitas actualizar tus algoritmos. La Bendición, el proyecto que está rescatando y mutando nuestra herencia musical, se apoderó del venue en la Álvaro Obregón y nos regaló una cátedra de cómo sonar fresco, pesado y con muchísima raíz.

Desde que pisabas el lugar, el vibe ya estaba set. Nada de poses, pura gente lista para sudar. Y es que el cuarteto conformado por Gabriel Melgarejo, Julián Bernal, Geovanis Alcántara y Mike Rincon no vino a jugar. Su set fue un golpe directo al cuerpo, demostrando por qué su sonido es la respuesta para esta generación que busca conectar con algo más orgánico sin perder la urgencia de la vida nocturna actual.
Y es que neta lo que se vivió esa noche fue la consolidación de un sonido que venían cocinando y que por fin toma forma total. Justo ahora que el grupo presenta formalmente su primer disco para honrar el legado musical afrocaribeño (titulado Vol. 1 y con colaboraciones que van desde Camila Guevara hasta Jambene y Donovan Morales), el show en TONAL funcionó como la prueba de fuego que superaron con calificación perfecta.

Gabriel Melgarejo, el frontman y vocalista, lo definió a la perfección hace unos días al hablar de esta etapa de la banda:«Vol. 1 es un manifiesto.» Y vaya que lo sintieron así todos los presentes. No solo tocaron canciones; dictaron una declaración de principios donde los ritmos tropicales y el despecho se volvieron un motor.
Incluso, la energía de los tracks que componen esta nueva era (como la pegajosísima Mal de amor) resonó en las paredes de TONAL, recordándonos la filosofía detrás de sus composiciones, tal como lo compartió recientemente su colaboradora Camila Guevara sobre el proceso creativo del grupo:«El despecho es una buena oportunidad para jugar e imaginar. Y me gustó mucho rendir homenaje a figuras que me han acompañado desde hace un tiempo…»
Si algo quedó claro la noche del 29, es que La Bendición no es una moda pasajera ni un experimento de nicho. Son la banda sonora de esas noches en la ciudad donde el tiempo parece detenerse y solo importa el groove.
Para los que estuvimos ahí, fue un reset cultural a mitad de semana. Para los que se lo perdieron… bueno, esperemos que anuncien pronto otra fecha en la capital, porque quedarse fuera de su órbita ya no es opción.






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