Preparen los pañuelos porque literal estamos en un mar de lágrimas. Si eres fan de lo aesthetic y los vibes nostálgicos de los noventas, obvio ubicas a James Van Der Beek, el icónico protagonista de Dawson’s Creek. Está súper heavy pensar que ya pasaron cuatro meses desde que perdimos a este actorazo a los 48 años por culpa del cáncer, pero su esposa Kimberly acaba de hacer algo por el Día del Padre que es cero fake y demasiado touching.

A través de Instagram, Kimberly compartió un carrusel súper lindo que es la definición exacta de family goals. Las fotos nos dieron un behind the scenes súper exclusivo de James en su faceta más top: siendo papá. En las pics sale cargando en los hombros a sus hijas, disfrutando en el rancho con su hijo y abrazando a sus seis pequeños, que van desde los 4 hasta los 15 años. En el caption, le escribió unas palabras que nos dejaron en shock por lo hermosas que son, diciéndole que lo extraña muchísimo, que era magnífico en todos los sentidos y que, de alguna forma súper mágica, sigue cuidándolos y siendo papá desde el más allá.

Obvio, el post se volvió viral y el Internet no tardó en llenarse de good vibes. Fans y amigos de toda la vida invadieron la sección de comments con muchísimo amor, incluyendo a su mamá en la pantalla, la actriz Mary-Margaret Humes. Ella dejó claro que James siempre será uno en un millón y le mandó mil abrazos virtuales. Pero eso no fue todo, Mary-Margaret también subió a su propio feed una foto súper throwback con James y John Wesley Shipp, invitando a todos a dar abrazos reales y a decirle a sus papás cuánto los aman mientras tengan la oportunidad. Un must para reflexionar, la verdad.

Toda esta historia tiene un background súper emotivo. James había sido diagnosticado desde 2023, pero lo mantuvo súper low profile hasta finales de 2024 para enfocarse en crear conciencia sobre la prevención. Lo más sad pero a la vez beautiful de todo es que, en febrero, literal días antes de que él falleciera, James y Kimberly renovaron sus votos por sus 15 años de casados. Fue una ceremonia súper íntima con sus seis hijos y su círculo más cerrado, terminando todo con la canción Somewhere Over the Rainbow de fondo. Demasiado de película.

En estos meses, Kimberly se ha portado súper transparente con todo su proceso de duelo, compartiendo con sus followers que decir que tiene el corazón roto no alcanza para describir lo que siente. Confesó que el estado de shock ya pasó y que la realidad está pegando durísimo, pero que a pesar de todo, siente una vibra mágica en el aire. Asegura que lo siente más cerca que nunca, que su conexión espiritual está en su punto más alto y que confía al cien por ciento en que este es el camino que su familia debía recorrer. Definitivamente, una lección de amor incondicional y resiliencia que nos deja a todos con una reflexión súper profunda.

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