Pensar en NSYNC es visualizar estadios llenos, mercancía agotada y a Justin Timberlake dominando todas las listas de éxitos, pero la realidad detrás del escenario era un drama total. Lance Bass rompió el silencio y soltó una bomba que nos dejó en shock: en los primeros años de la boy band más icónica de inicios de milenio, los integrantes cobraban únicamente treinta y cinco dólares al día. Mientras el mundo entero pensaba que eran millonarios y vivían en el súper lujo, ellos llevaban literalmente tres años trabajando gratis.

Lance contó que después de cosechar álbumes número uno y hacer giras abarrotadas por Europa y Estados Unidos, el primer cheque real que recibieron fue de diez mil dólares. Obviamente la reacción del grupo fue un «gracias por nada», considerando que las ventas de discos y la mercancía estaban generando millones que jamás llegaron a sus cuentas de banco.

El responsable de semejante estafa fue su difunto manager, Lou Pearlman, a quien Lance definió sin filtro como uno de los mayores estafadores de la historia. Pearlman se quedaba con la mitad de las ganancias del grupo hasta que los chicos lo demandaron en 1999. Años después, el exmanager terminó en la cárcel por lavado de dinero y fraude.

Lance confesó que más allá del dinero perdido, lo que realmente le dio coraje fue la actitud paternalista y condescendiente de los adultos a su alrededor, quienes solo les decían que eran demasiado jóvenes y que no necesitaban dormir ni preocuparse por su futuro financiero. Aunque el cantante asegura que hoy en día ya no guarda rencor y que logró construir su propia fortuna con sus proyectos posteriores, dejó clarísimo que la etapa de NSYNC no fue el cuento de hadas multimillonario que todos nos vendieron. ¿Qué tal?

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