Ok, esto se va a poner buenísimo. Ryan Phillippe acaba de decir “sí, acepto” a uno de los dramas más intensos del momento y se suma como personaje regular a la segunda temporada de 9-1-1: Nashville. Y no, no llega en plan chill… llega en modo bad boy que claramente va a revolucionar todo.
Su personaje es descrito como un detective brillante, pero con vibra seductora y pasado turbio (ya sabes, ese combo que siempre termina en caos delicioso). Se muda desde Nueva York a Nashville, donde no solo va a meterle tensión al equipo de emergencias, sino que también se enfrentará a un criminal misterioso que está causando estragos nivel bíblico en la ciudad. Literal, drama servido.
Y seamos honestos, Ryan no es ningún novato en esto de dejarnos picados. Desde sus inicios en One Life to Live hasta convertirse en crush noventero con I Know What You Did Last Summer y Cruel Intentions, el actor ha sabido evolucionar cañón. También lo vimos rifándose en proyectos como Crash y MacGruber, demostrando que tiene rango para todo.

En tele, muchos lo ubican por Shooter, donde fue protagonista absoluto, y más recientemente por su paso impactante en Big Sky (sí, ese plot twist que nadie vio venir) y Motorheads.
Ahora, en el universo de 9-1-1, se integra a la estación 113 del departamento de bomberos de Nashville, liderada por Chris O’Donnell, junto a Jessica Capshaw, Kimberly Williams-Paisley y LeAnn Rimes.
Y ojo, porque según el showrunner Rashad Raisani, esta serie tiene ese toque extra tipo drama familiar con vibes de Succession y Dynasty… o sea, más chisme, más intensidad, más todo.

Así las cosas, Ryan Phillippe entrando a este universo es la definición de “esto se va a descontrolar y nos encanta”. Prepárate porque la temporada 2 promete mantenernos al borde del asiento en cada episodio.






Deja un comentario