Si pensabas que tu perro era el más consentido del mundo, literal es porque no conocías la vida de Bubbles. En el peak de la carrera de Michael Jackson, su confidente más cercano no era un humano, sino un chimpancé que era súper top y lo acompañaba a todos lados, desde el estudio de grabación hasta los tours y las parties más exclusivas de Hollywood. O sea, el chimpancé era tan cool que se ponía a hacer el moonwalk frente a todos los invitados y siempre era el centro de atención, cero oso. Eran tan unidos que literal eran goals: se vestían idéntico y hasta compartían habitación en Neverland Ranch, donde Bubbles dormía en su propia cunita como todo un rey. Obvio, con ese nivel de fama vinieron los chismes de los tabloides y en los ochenta inventaron mil cosas, como que había muerto en un accidente de jeep o en un incendio, pero Michael siempre aclaraba que su bestie estaba más vivo que nunca.

Incluso estuvo a punto de ser el tierno pajecito en la boda de Elizabeth Taylor, y aunque eso no pasó, sí fue el plus-one de Michael en la boda de su abogado en 1987. Imagínate el nivel: llegó en un mini tux hecho a la medida y hasta Quincy Jones dijo que tenía unos modales increíbles en la mesa, súper educado «el niño». Pero bueno, como todo en la vida, Bubbles creció y la adolescencia le pegó súper heavy, por lo que empezó a ponerse medio agresivo. Michael, para que estuviera más tranqui, lo mandó a un refugio en California y finalmente llegó a su forever home en el Center for Great Apes en Florida. Lo más impactante es que Bubbles sigue vivito y coleando a sus 43 años, disfrutando de un retiro súper chill. Ahora es súper artístico, se dedica a pintar y tiene un estilo súper aesthetic que a veces se sale de los bordes del lienzo. Es súper zen, aunque de repente le sale lo juguetón y les avienta agua a los visitantes solo por diversión.

Así las cosas, Bubbles es un líder súper respetado en su grupo de amigos chimpancés y vive una vida de lo más relax. Por cierto, si mueres por ver la nueva biopic de Michael Jackson donde sale su sobrino Jaafar Jackson, te cuento que Bubbles tiene su aparición estelar, pero cero drama porque no usaron animales reales. Lionsgate aclaró que todo el personaje de Bubbles es puro CGI y tecnología de punta. Tuvieron una plática súper consciente con PETA para dejar claro que, aunque Bubbles fue parte de la historia real del Rey del Pop, tener chimpancés de mascotas no es algo que se deba promover hoy en día. Así que ya sabes, Bubbles sigue siendo un icono viviente pero ahora desde su faceta más artística y responsable en Florida.






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