Neta, pónganse a pensar un segundo. Si llevas toda tu vida haciendo las películas más top sobre extraterrestres, lo mínimo que esperas es que el universo te regale la experiencia de ver uno en la vida real, ¿no? Pues literal eso es lo que piensa Steven Spielberg. El director acaba de soltar que siente que ya le toca toparse con un fenómeno alien, pero ojo, cero le late la vibra de ser el representante oficial de la humanidad si nos visitan. Dice que él definitivamente no sería la persona correcta para interactuar por primera vez con una especie de otro mundo, porque obvio el trip es muchísimo más complejo que eso y la neta, qué estrés cargar con esa responsabilidad.

Todo esto salió al tema porque el genio detrás de joyas mega icónicas como E.T. y La Guerra de los Mundos anda platicando sobre su nueva peli, El Día de la Revelación (Disclosure Day). La historia está súper heavy porque trata sobre estas personas que deciden soltar la sopa y exponer todos los secretos que llevan décadas ocultos sobre la interacción entre humanos y aliens. Spielberg confesó que le volaría la cabeza que un día así pasara en la vida real, donde por fin desclasifiquen toda la info y nos digan la verdad. Literal dijo que es algo que le encantaría vivir y que sería un paso súper pro para nosotros como especie.

Pero volviendo a su exigencia personal, el wey es súper claro: no pide tener un alien sentado en la sala de su casa tomando café, pero con todo su historial cinematográfico de civilizaciones no humanas, mínimo siente que se merece ver un «Tic Tac». Y si andan medio perdidos y no topan la referencia, un Tic Tac es como le pusieron a un OVNI súper random y misterioso que grabaron unos pilotos de la Marina por ahí del 2004 y que rompió el internet cuando salió a la luz. Spielberg está súper metido en el tema, incluso sacó a relucir cómo el gobierno ya anda haciendo audiencias públicas sobre estos fenómenos y cómo la cosa ha ido avanzando rapidísimo. Así que ya saben, el director más cool de Hollywood solo quiere ver un objeto volador de lejitos para ser feliz, pero si deciden bajar a platicar, él pinta su raya y nos deja el paquete a nosotros. ¿Qué tal?






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